Hijo de un adinerado propietario de la Beira Interior, afincado con éxito en el Ribatejo, Carlos Relvas nació en el Palacio do Outeiro, en plena villa de Golegã, en noviembre de 1838.

 

Educado por profesores particulares, estudia ciencias e idiomas, principalmente francés. Sin embargo, rápidamente se apasiona por las actividades al aire libre, destacándose en tiro con pistola y carabina, en el juego portugués del ?pau?, en florete, sable y en equitación. Era un auténtico deportista.

 

En 1853, muy joven aun, se casa con Margarida Mendes de Azevedo, hija de los vizcondes de Podentes. De esta unión nacen cinco hijos. Uno de ellos, José Relvas, será uno de los principales abanderados de la causa antimonárquica, proclamando la República desde el balcón del ayuntamiento de Lisboa.

 

Hombre ecléctico, Relvas se interesó principalmente por la fotografía, produciendo una obra de gran envergadura. Pero además de fotógrafo, también fue político y labrador, criador de caballos y jinete, inventor, e incluso, músico.

 

Al frente de las propiedades de la familia, Relvas demuestra ser un agricultor influyente, sector en el cual introdujo maquinaria y procesos de producción pioneros. Lo que va viendo por Europa en su multitud de viajes, trata de aplicarlo tanto en sus terrenos, como en Golegã y sus tierras circundantes, principalmente en los periodos en los que él fue alcalde de dicho municipio.

 

Monárquico convencido, figura de hidalgo de la época, Carlos Relvas vive en el corazón de sus tierras como un gran señor, imponiéndose por su fortuna, talento y carisma. Ganadero y productor de aceite, miel y vino, Relvas exporta sus productos y es distinguido en varias exposiciones internacionales del sector, como las de Viena, Filadelfia y París.

 

Elogiado por su arte como jinete y torero aficionado, Relvas obtiene un éxito considerable en la lidia. Incluso llega a tener una plaza de toros en Golegã. Considerado un perfecto jinete, consigue uno de sus mayores triunfos en Oporto, montando a su caballo preferido: el ?Chasseur d? Afrique?.

 

Con una curiosidad insaciable y una absoluta necesidad de inventar y descubrir, Relvas pone esta faceta suya, principalmente, al servicio de la fotografía. Pero no se restringe solo a esta área. Concibe y construye un bote salvavidas revolucionario ("el siempre de  pie?), que tenía la particularidad de volver a la posición inicial siempre que se volcaba.

 

En 1887, cuando estaba atravesando un periodo bastante activo de su vida, fallece su mujer. Se casa en segundas nupcias, un año más tarde, con Mariana Correia, una decisión que no fue bien aceptada por todos. Su hijo José Relvas, vende entonces la residencia familiar al ayuntamiento de Golegã y se muda a Alpiarça, por lo que Carlos y Mariana Relvas se irían a vivir a la casa-estudio, adaptada para vivienda.

 

Es en este lugar donde Carlos Relvas vivirá hasta su muerte, el 23 de enero de 1894, víctima de una septicemia contraída tras un accidente sufrido con un caballo por las calles de Golegã. Desaparecería, así, uno de los mayores fotógrafos de la historia de Portugal y una de las personalidades más populares y famosas de entonces.